LA ARQUITECTURA COMO GENERADOR DE RELACIONES

Posted by UserStrit on Abril 20, 2017

Un rascacielos que canaliza la brisa y un edificio que crea comunidad alrededor de una chimenea son parte de la obra de Jeanne Gang, quien utiliza la arquitectura para construir relaciones. Esta connotada arquitecta nos invita a compartir dentro de edificios grandes y pequeños. Ella señala que a través de la arquitectura, es posible ayudar a estabilizar este planeta que todos compartimos.

Para esta profesional, los arquitectos, más que diseñar edificios y ciudades, diseñan relaciones. Los diseños arquitectónicos son lugares donde la gente se reúne para todo tipo de intercambios. Además, los entornos son hábitats urbanos altamente específicos con sus propios insectos, plantas, animales e incluso su propio clima. El problema actual es que los hábitats urbanos están desequilibrados. El cambio climático, junto a los problemas políticos y económicos están teniendo impacto, lo que termina estresando a las ciudades y a las personas que vivimos en ellas.

Para Gang, al enfrentarse a un nuevo proyecto lo fundamental es verlo desde la perspectiva de construir relaciones, ya que esto será el motor para el diseño. Un ejemplo de esto, es el diseño de un centro para liderazgo de justicia social llamado “Centro Arcus”. El desafío era crear un edificio que pudiera romper las barreras tradicionales entre los diferentes grupos creando posibilidades para conversaciones significativas en torno a la justicia social. Los estudiantes querían un lugar para un intercambio cultural por lo que pensaron que un lugar para preparar comida juntos podría hacerlo. También querían que fuera acogedor para la comunidad exterior y pensaron que con una chimenea podrían atraer a la gente y ayudar a iniciar conversaciones junto con hacer visible el trabajo de justicia social. No había un precedente para este tipo de espacios, así que buscaron por el mundo y encontraron “casas de reunión de la comunidad”, que son lugares donde hay relaciones muy específicas entre las personas, como en Mali, donde se reúnen los ancianos. Es muy igualitario, el techo bajo mantiene a todos sentados y  siempre hay un espacio central donde uno se puede sentar en círculo. Con esta inspiración, diseñaron un espacio donde anclaron una chimenea y una cocina. Ahora el espacio central sirve para grandes reuniones sociales y es un lugar para conocerse uno a uno donde las personas pueden sentarse junto a la chimenea y compartir historias. También pueden estudiar en grupos grandes o pequeños ya que la arquitectura del lugar configura estas oportunidades y está diseñada con el fin de construir relaciones.

Este pensamiento de fomentar las relaciones sociales lo han llevado incluso al diseño de edificios altos. Un ejemplo de esto es “Aqu”, un edificio residencial en Chicago con más de 700 apartamentos dirigido a jóvenes profesionales urbanos y parejas mayores. El desafío era usar la arquitectura para ayudar a la gente a conocer a sus vecinos, así que inventaron una forma de usar los balcones como nuevos conectores sociales variando ligeramente las formas de las losas del piso. El resultado de esto es que se puede ver a la gente desde un balcón. Basta inclinarse sobre el balcón y decir “hola”, al igual que en un patio trasero. Este tipo de edificios ha tenido un efecto social positivo en la comunidad, haciendo que las personas se conozcan e inicien proyectos juntos como un jardín orgánico, de la comunidad, en la azotea del edificio.

Al mirar estos ejemplos es imposible no preguntarse por la arquitectura pública. ¿Cómo podemos crear una mejor cohesión social en edificios públicos y espacios cívicos? ¿Cómo podemos construir lugares y ciudades que respeten el entorno y además fomenten la interacción social? Estas preguntas responden a las inquietudes que como sociedad debiéramos plantearnos para construir nuestro futuro.

Hoy la arquitectura se trata de cómo diseñar espacios para reconstruir confianza y relaciones de confianza. Cada ciudad tiene parques, bibliotecas, escuelas y otros edificios públicos que tienen el potencial de ser re-imaginados como conectores sociales. Estos nuevos desafíos van a requerir compromiso de todas la partes participantes.

Si el diseño se pone a disposición del reforzamiento de relaciones positivas, podremos reducir el estrés y la polarización en nuestros hábitats urbanos, creando relaciones junto con ayudar a estabilizar el planeta.

 

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